miércoles, 20 de febrero de 2013

FELIZ 2013

Varios días después de nochevieja me planteé hacer este pequeño cortometraje con Javier Botet y Ángela Villar como protagonistas.

La sinopsis: Es Nochevieja.


Espero que os guste y como siempre digo, espero que el corto hable por sí solo.

Link: http://www.jamesonnotodofilmfest.com/cortos.html?id=cw511bba04dd62b


Gracias por seguir al critter.


miércoles, 30 de enero de 2013

"MADRES"

Querría haber empezado un poco antes en dar la bienvenida a este 2013 a través de mi blog, pero el trabajo y otros menesteres me han impedido actualizar.

Como es costumbre por éstas fechas, todos los años realizo junto con mi hermano diversos cortometrajes para el certamen NotodoFilmFest que este año cumple su XI edición.

Para esta edición el primero de los cortos que hemos rodado ha sido "Madres", una pequeña pieza cuya primera idea me vino durante mi estancia en Breda, una preciosa ciudad holandesa.

Tras mi regreso, Javi y yo nos pusimos de nuevo con el guión y han pasado dos años hasta que nos hemos decidido a rodarlo.

Aquí debajo el resultado:

http://www.jamesonnotodofilmfest.com/cortos-a-concurso.html?id=cw51085ddd058fa


Espero de todo corazón que os guste.  Ahora que hablen más las imágenes que mis palabras.

lunes, 24 de diciembre de 2012

FIN DEL MUNDO

Han pasado varios días desde el fatídico día anunciado (supuestamente) por la civilización Maya. Aquí sigo, y me imagino, que si estás leyendo esta entrada todavía sigues vivito y colenado.

Nunca he creído que esto se fuese a acabar, pero los medios de comunicación se lo han pasado muy bien a lo largo de este año para meter (a los más ingenuos) el miedo en el cuerpo.

Como he citado en mi anterior post he pasado unos días en Barcelona por asuntos laborales. Para desplazarme solía utilizar el ferrocarril ya que era lo más cómodo para moverme.

Durante esos tránsitos de tiempo que suponían cada uno de los viajes, me encontraba con diversos personajes igual de carismáticos e igual de entrañables que los del metro madrileño.

Entre todos, cabe destacar un hombre de unos cincuenta largos que acompañaba a otro de unos ochenta y seis.

Como digo, me encontraba sentado en uno de los asientos dirección a Plaza de Cataluña. Una vez allí, un anciano se sentó frente a mi, a su lado un hombre de unos cincuenta y algo que no apartó la mirada de la mujer que había en frente suyo y en consecuencia, a mi lado.

Entre todo lo que dijo habló del fin del mundo, del paro, los bancos, de los políticos, todo con una mezcla entre catalán y español que no era capaz de comprender.

- Mira el por ejemplo tiene... - Dijo mientras señalaba al hombre que había a su lado.

Después se dirigió a él directamente.

- ¿Cuántos años tienes?

- ¿Qué?

- ¿Qué cuántos años tienes tienes?

- Noventa y cinco.

- Que no hombre que tienes ochenta y seis. No sabes ni lo que dices.

Después la señora se levantó y salió del vagón con lo cual el hombre se dirigió a mi.

- ¿Lo ves? ochenta y seis años. Ya no tiene nada que perder, pero tú y yo eh, si esto se acaba, lo perdemos todo.

Volvió a hablar rápido y sin vocalizar, no era capaz de entenderlo.

A los pocos segundos el ferrocarril llegó a Plaza cataluña, me tenía que apear.

Antes de irme me despedí.

-¡Feliz fin del mundo!

El hombre comenzó a reírse.

-¡Feliz! ¡Feliz!

Mientras, su octogenario acompañante se quedó dormido.

Subí las escaleras mecánicas que daban acceso a la salida y pensé que era imposible que el mundo se acabase el día veintiuno, ya que personas así no podían dejar de existir. Y así fue, no me equivocaba.

jueves, 13 de diciembre de 2012

LA PARRA QUE SE FUE

Pecosa, su ordenador y su antiguo sofá.
Cuando comencé en este universo bloggero no tenía demasiadas visitas a pesar de que mi amigo César me animaba a escribir. Evidentemente, tampoco contaba con comentarios de los lectores.

Un buen día, una chica majísima comenzó a leer mis entradas. Se hacía llamar Pecosa y tenía un blog llamado "Desde la Parra".
Comentario tras comentario, y post tras post logré tener a mi primera amiga Bloggera.

Una noche decidí dejar el mundo blogger.Mi partida duró año y medio aproximadamente, no le vi sentido a seguir escribiendo. No me despedí de nada ni de nadie, sólo decidí desaparecer.
Entre las personas que dejé olvidadas fue a mi amiga bloggera Pecosa.

Pasado un tiempo decidí que era el momento de volver. Cree un nuevo diseño, una plantilla que me gustaba más y decidí volver a empezar. Escribí en los comentarios de los blogs que solía hacerlo, descubrí que Petardy seguía en su mundo, que Tío Carlos se había cortado la coleta y que mi otro gran amigo Stultifer seguía al pie del cañón.

A Pecosa le mandé un email. Me respondió como el primer día, como si el tiempo no hubiese pasado. Entendió perfectamente mi ausencia.

Una parra.
El año pasado estuve en Barcelona, le escribí un mail por si podíamos tomar un café. Lo leyó tarde y no pudimos vernos, cuando me respondió yo ya no estaba en la ciudad.

Por casualidades del destino, la semana próxima la pasaré entera también en Barcelona. Así que de las primeras cosas que he hecho ha sido escribir a mi amiga bloggera para poder tomar ese café que nunca hemos tomado.

Rápidamente recibí una respuesta diciéndome que ahora vive en Argentina.
Entré en su blog, "Sigo en la Parra"  http://sigoenlaparra.wordpress.com/ (que ahora escribe desde la Patagonia).
He leído los post que tenía atrasados que hablan de su partida, de su nueva vida allí y la verdad que me he llegado a emocionar. Me alegra que existan personas valientes que le den un vuelco a sus vidas.

En el email que nos hemos cruzado, hablamos del café que una vez más no nos vamos a poder tomar. Aunque queridos seguidores y lectores (ocasionales o no), estoy seguro que algún día ya sea aquí o en Argentina habrá un momento para ese café.

Desde aquí le deseo mucha suerte a Ratman y a Pecosa en esta nueva etapa.

lunes, 10 de diciembre de 2012

LA ÚLTIMA LECCIÓN

Randy y su genial novela.
Quien tiene un amigo tiene un tesoro (o eso suele decirse). Yo tengo uno que vale su peso en oro, ese es mi amigo Víctor Hugo.

Nos conocimos en la época del colegio, el era un ligoncete, majo, abierto y muy buen estudiante. Yo, por el contrario era regordete, bajito y un desastre en cuanto a lo académico se refiere. Sinceramente, éramos completamente incompatibles, pero conectamos desde el minuto uno.

Desde muy pronto me di cuenta de su nobleza. Era una de esas personas que se preocupaba por sus amigos y por todos aquellos que tuviese a su alrededor, daba todo sin pedir nada a cambio.

Una vez terminado el colegio nuestros caminos tomaron rumbos opuestos. Yo me fui a estudiar a Ponferrada y él tomó su vida profesional encaminada al ejército.

En uno de esos viajes a lo largo y ancho del mundo, Víctor conoció a la que a día de hoy es su esposa Elena, una bella mujer tanto por dentro como por fuera que conquistó el corazón de este asturiano aventurero.

Así que mi buen amigo se ha pasado éstos últimos años viajando de Estados Unidos a España hasta que finalmente ha decidido fijar su residencia en nuestro país, algo de lo cual estoy muy contento puesto que así (egoístamente) puedo verle con mayor frecuencia.

Meses antes de su boda, Víctor hizo una fiesta en su casa. Una vez allí, con varios grados de alcohol en nuestro cuerpo me llevó a su habitación.

- Te voy a dejar un libro, otro a tu hermano y otro a Laura. - Dijo.

(Laura es la novia de mi hermano).

A ellos les dejó un libro de Alberto Vázquez Figueroa y otro de Julio Verne respectivamente.

Víctor me miró a los ojos y dijo.

- Kiko, para ti "La Última Lección".

Una vez nos entregó los libros se dirigió a los tres:

- Eso sí, me los tenéis que devolver cabrones.

Pasaron varios días y comencé a leer la novela. Dicho libro es un texto autobiográfico de Randy Pausch ilustre profesor universitario al cuál le detectan un cáncer de páncreas terminal.
Una vez detectado el cáncer, tras una conferencia,  Randy, decide dejar a sus hijos su mayor legado, una última lección, en la cual cuenta para bien y para mal todas las cosas que le han sucedido en la vida y que le han hecho superarse.

No sé por qué Víctor pensó que este libro me gustaría, cierto es, que acertó. El libro me atrapó y no lo pude dejar.

Después de leerlo reflexioné mucho sobre las cosas que me han pasado éstos últimos años, en priorizar, en saber cuáles son las cosas que de verdad tienen importancia y cuáles no.
Así que desde aquí le doy las gracias a Víctor.

Desde entonces, a cada cumpleaños que voy regalo un ejemplar de "La Última Lección" esperando que ayude a quienes como yo de vez en cuando necesitan dar un empujón a sus vidas o ver las cosas de otra manera.

Ahora, dejando un poco de lado la novela en sí, destaco la última lección que me ha dado mi amigo Víctor.

Como he citado con anterioridad, hace poco ha decidido casarse. Esto sería un suceso aislado sino fuese por la manera que decidió hacerlo.
Montó un convite y una fiesta de tal manera que pudiesen ir sus amigos y no se gastasen ni un mísero Euro.
No pidió regalos, no pidió dinero y organizó todo sin crear ningún tipo de inconveniente a los invitados. Él nos regaló uno de los momento más importantes de su vida sin pedir nada a cambio, para Víctor nuestro regalo era que asistiésemos a su boda y fiesta posterior.

Esta semana quedaré con él, aunque no me haya pedido regalo, ni dinero, ni nada parecido algo le va caer porque se lo merece; pues bastante regalo tengo yo al contar con su amistad.

P. D. Aún no le he devuelto el libro.




miércoles, 24 de octubre de 2012

HÉROE

El ascensor de los aprietos.
Desde hace algo más de un mes nuestro amigo Santi vive con mi hermano. Es una estancia temporal puesto que éste, se encuentra trabajando en la capital española hasta el mes de diciembre.

Nuestro edificio es algo viejuno y el ascensor, a pesar de ser moderno parece que agarra los achaques del longevo vecindario.
Cada dos por tres se atasca, no funciona y nos da algún que otro problemilla.

Hará cosa de una semana mi hermano y yo esperábamos al bueno de Santi para tomar una caña.

Nuestro amigo se retrasaba. Le llamamos al móvil.

Fue entonces cuando Santi nos informó. Algunos vecinos se habían quedado encerrados, estaba intentando liberarlos.

Durante ese periodo de tiempo a mi hermano y a mi nos dio tiempo de tomar otra cerveza. Una vez  llegó, nos contó lo acontecido.

Santi bajaba por las escaleras cuando comenzó a escuchar la alarma del ascensor.

El elevador, cuenta con cristaleras que hacen que desde el exterior se vea quien está dentro.

Al parecer, había dos señoras mayores y Rafa. Un anciano de bigote con achaques de cadera del cuál hablé en un post anterior.

Allí, mirando la escena, se encontraba Ángelines. También Gloria, la portera, una señora pequeñita que entre otras cuestiones se encarga de custodiar la llave que abre el susodicho aparato.

Ángelines, se dirigió a Santi y le dijo:
La alarma salvadora.

- Abre tú, médico.

Santi cogió la llave que previamente le entregó Gloria que acompañaba a Ángelines, no sin antes decir una de sus míticas frases.

- Toma hijo, toma.

Santi accionó el dispositivo de apertura, todos los vecinos salieron. Santi se convirtió en el héroe de nuestro "Rúe 13 del Percebe" particular.

Rafa, como de costumbre gritó. Indignado.

Santi le identificó, era la voz del tipo que no le dejaba dormir por las noches con la televisión a todo volumen.
Estoy seguro que la próxima vez le dirá algo.


lunes, 15 de octubre de 2012

CRISIS

Una peluquería cualquiera
Soy un tipo inquieto, tengo que reconocerlo. Me gusta hacer las cosas en el momento; aquí y ahora es mi lema.
Esto hace que en ocasiones las decisiones que tomo no son del todo acertadas.

La semana pasada, sin ir más lejos, fui a cortarme el pelo.
Siempre suelo cortármelo en una cadena de peluquerías no muy lejos de mi casa donde un chico de unos vente años suele dejarme el corte tal y como a mi me gusta.

La cuestión es que este chico no estaba y había otro peluquero que aunque no me lo corta mal no lo hace como a mi me gusta.
Además, a parte de todo esto, tenía que esperar más de una hora para el corte; y si una cosa he aprendido últimamente es que el tiempo es dinero.

Previamente había puesto mi atención en una típica peluquería de barrio.
Así que cuando me dijeron lo que tenía que esperar, rápidamente me acordé y dije que no hacía falta, que ya vendría en otro momento.

Bajo mi punto de vista, me gusta apoyar al pequeño empresario, así que bajo ese pretexto me dirigí a la susodicha peluquería.

Un tipo alto, calvo, de gafas y muy simpático me recibió. Tras de sí, dos pequeños bulldog francés.

- ¿En qué puedo ayudarte? .- Me dijo.

- Quería cortarme el pelo.

- Pues adelante.
Un precioso Bulldog Francés
Pasé, el lugar era bonito, limpio y acogedor. El hombre comenzó a hablar conmigo de muchas cosas, de los perros, del barrio, de la crisis, la verdad que me calló francamente bien.

Pero todos los sentimientos se volvieron en su contra cuando me dijo el precio por un corte de pelo normal.

- Son 22,80 €

Por dentro creí morirme. Creo que incluso me temblaron las piernas.

Manteniendo la compostura sonreí no sin antes mantener un par de segundos de silencio que me delataron.

- Está bien, respondí.

Pagué y me fui. Eso sí, con cara de imbécil.
Sinceramente, pienso que una cosa es que las cosas estén mal pero otra cosa es timar y aprovecharse de la buena fe de las personas, que como yo, lo único que queremos es llevar una vida normal.
No tengo más que decir.