Lyle y Erik Menéndez son dos jóvenes que gracias al trabajo de su padre, Jose Menéndez, poseen una acomodada vida social.
Acuden a universidades de prestigio, tienen un selecto grupo de amistades y practican tenis compitiendo así en los circuitos más exclusivos.
De puertas para afuera todo parece indicar que no tienen nada de que quejarse.
Jose, el progenitor es exigente con ellos como lo fue previamente su padre con él, únicamente quiere que los chicos sean los mejores en todo aquello que se propongan.
Mientras, su madre Kitty, ve la vida pasar sin mayores preocupaciones, se ha conformado con ser mujer de.
Aunque como digo, todo parece normal, los jóvenes dicen vivir en un infierno provocado por su padre, el cual ha abusado de ellos desde niños, y su madre aparentemente ha hecho la vista gorda ante estos abusos.
Así que a finales del año 1989 los dos jóvenes de 21 y 18 años respectivamente, deciden terminar con la vida de sus progenitores con diez tiros de escopeta.
En primera instancia parece que no les descubren, ya que han calculado perfectamente sus coartadas, el despiste de uno de ellos al hablar con su psiquiatra hace tengan que confesar el crimen.
El psiquiatra por su parte, decide grabar las sesiones, algo que finalmente irá en contra de los jóvenes.
Una vez arrestados, Lyle y Erik alegaran que sus actos se han cometido debido al maltratos sufrido por sus progenitores, no porque que quisiesen cobrar la herencia dejada por sus padres.
Es en ese instante, cuando el jurado popular deberá decidir si son o no condenados a muerte, o de lo contrario serán condenados a cadena perpetua.
Gran serie esta "Monstruos: La historia de Lyle y Erik Menéndez" ("Monsters: The Lyle and Erik Menendez Story" - Varios directores (2024)), en la que se nos plantea no únicamente un crimen si no también si los hermanos Menéndez sufrieron los abusos de los que se acusaba a su padre.
Dicho esto, la serie, aunque pueda parecer en ocasiones un tanto larga sirve como reflexión y como aprendizaje para demostrarnos que no todo lo que vemos es por definición lo que realmente es.
Si bien hacia mitad de la serie uno como espectador piensa que el padre es culpable de los abusos, a medida que va avanzando y cara hacia el final, nos hace plantearnos que quizás no es tan claro que Jose Menéndez cometiese dichos abusos de los que se le acusaba.
En cuando a la serie, evidentemente hay que hacer mención más que especial a los dos hermanos interpretados por Cooper Koch (que de hecho mantiene un episodio el solo en un plano secuencia, impresionante) y Nicholas Alexander Chavez, también memorable.
Como añadido tenemos al siempre soberbio Javier Bardem como Jose Menéndez a la maravillosa Chloë Sevigny como la madre Kitty Menéndez y un cada vez más magnífico Nathan Lane como Dominick Dunne un personaje que tras la pérdida de su hija (una prometedora actriz) dejará su trabajo por defender los derechos de las mujeres asesinadas, buscando siempre la verdad y la justicia.
Ni que decir tiene que esta serie es digna de ser vista y con calma.
La podéis encontrar en Netflix.












