Sin ningún género de dudas Jonas Kaynwald es el personaje más influyente en el universo "Dark".
Sin darse cuenta y sin que él lo sepa, es la persona que mayor responsabilidad tiene en esto de las líneas temporales y de cómo afectan las acciones de los implicados en esta línea temporal a afectada por un descubrimiento "La partícula De Dios".
Muy probablemente influenciados por este hecho real que supuestamente se desarrolló en el CERN situado en Suiza, esta serie se apoya en una paradoja temporal en donde los hechos se suceden cada treinta y tres años y en dónde cada vez se evitan una vez más detener los acontecimientos que si se cumplen serían fatales.
Porque de eso va la trama de "Dark" evitar el fin del mundo o de la existencia tal cual la conocemos que esto puede afectar al pasado, al presente y lo que nos dejó abierta la primera temporada, al futuro.
Y es que para entender lo que sucede hay que fijarse bien en unos personajes qué medida que pasan los periodos de tiempo van cambiando de aspecto (algo lógico) pero que puede por momentos desconcertar.
Pese a este hecho, la serie en esta segunda temporada se deja ver igual de bien que la anterior y aunque no cuenta con el factor sorpresa de su primera entrega, sí mantiene de manera sólida las conexiones, las tramas y las subtramas que nos hace estar pendientes en todo momento de lo que acontece.
Interesante a su vez es el Jonas del futuro, representado por Adam quien intenta engañar a Jonas para que repita los hechos que le favorecen y que el joven intenta evitar.
Con un final brutal, estoy deseoso de disfrutar de la tercera temporada, ya os iré contando.











