Marty Mauser es un tipo que vive por y para el ping pong. Un deporte que a primera instancia no le proporciona ningún beneficio económico, pero que al menos, sí le abre las puertas a al menos intentarlo.
Es por ello, que Marty logra clasificarse para el campeonato mundial de este deporte representando a Estados Unidos.
Pero su vida no siempre está ligada a los tableros de este deporte. Trabaja vendiendo zapatos en la tienda de su tío, vive aún con su madre y tiene una relación por así decirlo (amorosa) con Rachel Mizler, a la que conoce desde la infancia.
Rachel está colada por él, pero es una mujer casada, algo que impedirá que ambos den el siguiente paso.
En su viaje al campeonato mundial, Marty, por su parte conocerá a la actriz Kay Stone, una estrella de cine prácticamente retira y que mantiene un matrimonio con Murray Norkin un filántropo propietario de una empresa de plumas y bolígrafos.
Pronto, Marty comienza a tener una aventura con la actriz, mientras por otro lado intentará persuadir al marido de esta para poder sacar una tajada económica.
Todo se complica para Marty en su regreso a Estados Unidos. Ha perdido el campeonato con su rival directo, el adversario japonés, su tío intenta por la fuerza que vuelva a trabajar a la zapatería, su madre reniega de él y Rachel está embarazada.
Esto hará que Marty tome malas decisiones y debido a su incoherencia a la hora de gastar ha contraído una deuda que de no ser paliada le obligará a renunciar a la siguiente edición del campeonato mundial.
Así que aunque no lo quiera a de volver a pedirle el favor Murray para que le patrocine a pesar de haberle negado esa colaboración en primera instancia.
Excelente película de Josh Safdie que dirige en solitario y que sin lugar a dudas destaca un excelente Timothée Chálamet como Marty Supreme.
Basada libremente en la biografía del excéntrico jugador de ping pong Marty Reisman, los artífices del guion Josh Safdie y Ronald Brostein agarran prestadas ciertas anécdotas de este personaje como su paso por los Harlem Globbetrotters, su excéntrico modo de jugar, o su vestimenta.
Para mi gusto, esta película por su ritmo trepidante e interpretaciones era mi favorita en la última ceremonia de los Oscars pero se fue de vacío, cosas que pasan.
Aún continúa en cines, así que si podéis aprovechad.


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