viernes, 12 de abril de 2019

MULA

"Mula" ("The Mule" - Clint Eastwood (2018)), estamos de acuerdo en que no se trata de la mejor película de su realizador.
No pasa nada, no siempre tenemos que esperar ver una obra maestra.
Sinceramente, creo que este es el mal que azota a las redes sociales, sobretodo, en esta era de internet donde la inmediatez y las ganas de pasar a lo siguiente apremian más que cualquier otro tipo de circunstancia.

La historia de un anciano, de profesión jardinero que a inicios de los dos mil (concretamente dos mil cinco) no quiere que su producto aparezca en internet y que años después caiga en la ruina, haciendo de su única salida el poder traficar con drogas, puede parecernos incluso hasta interesante.

Lo que sucede, es que nos deja de impresionar porque últimamente estamos saturados de historias, que nos hablan del narcotráfico, desde los puntos de vista más rocambolescos que podamos recordar.

En este caso, el Earl Stone (por cierto basado en un personaje real) bien podría ser un paralelismo de aquel Walt Kowalski de "Gran Torino" (Ídem - Clint Eastwood (2008)) con diez años de diferencia.
Ambos, veteranos de guerra, racistas y (sin quererlo) rodeados de una sociedad latina a la que no terminan de comprender del todo.

No olvidemos que Clint, es conservador y quizás, en cierta medida, se esté interpretando así mismo.
Muchos grandes de la historia del cine lo han hecho y lo seguirán haciendo, así que después de todo no me parece mal en absoluto esa decisión.

Por otro lado, está la puesta en escena de la película. Siempre me ha gustado el estilo Clint. Sin grandes alardes en cuanto a movimientos de cámara, aceptando los recursos tal cual son, plano contra plano, cámara muy encima de los personajes y una combinación perfecta a la hora de marcar el tempo.

He leído en internet, que la duración de la película ha parecido excesiva a algunas personas.
A mi se me ha parecido bastante dinámica y no la creo en ningún momento carente de ritmo o que se alargase en exceso y eso que fui a verla a última hora de la noche.

Ahora bien, pensemos que quizás, los tiempos están cambiando y que al igual que al protagonista de la película, nos comiencen a pillar a contrapié aquellas duraciones superiores a noventa minutos.
Y es que cada vez más, somos ávidos espectadores del formato serial entre los cuarenta y cinco y cincuenta minutos.

jueves, 11 de abril de 2019

FYRE

Hace unos días hablé de las bondades del realizador Chris Smith y no me equivocaba.
Este año, además de "La desaparición de Madeleine McCann" ("The disaparence of Madeleine McCann" . Chris Smith (2019)) nos sorprende con este "Fyre" (Ídem - Chris Smith (2019)) donde cuenta como el vendedor nato Billy McFarland (creo que si se lo propone podría vender neveras a esquimales) junto con el rapero Ja Rule crearon el que iba a ser el evento musical de la década.

Visto el documental y analizando un poco la figura del susodicho Billy McFarland puedo decir que a mi (personalmente) me recuerda prácticamente a un psicópata.
Es de ese tipo de personas sin escrúpulos capaz de hacer lo que sea con tal de ganar dinero. Le da igual dejar a la gente en la ruina, en la calle; le da igual la vida de terceros, sólo le importa su propio lucro y aparentar ser alguien.

Y es que las redes sociales son muy malas en esto de generar falsas personalidades, las cuales, versan a raíz de entornos probablemente desestructurados que en muchas ocasiones bien podrían formar parte de una película de terror.

Luego tenemos el caso del rapero Ja Rule. Ese afán por querer aparentar ser un rapero y productor de éxito (muy probablemente querría convertirse en el nuevo Dr. Dre) y que se queda a medio camino de lo que puede llegar a ser.
Detesto profundamente a ese tipo de personas que con tal de ir a sitios elitistas (vistos también por quién) son capaces de hacer cualquier cosa, con tal, de formar parte de ese status el cual quizás en otras circunstancias no les correspondería.

También he de decir que bastante culpa de alimentar a este tipo de bestias, la tienen, quienes pagan esos dinerales con tal de subir fotos a las redes sociales que al igual que los creadores del certamen, harán lo que se por aparentar.

Miles de dólares tirados a la basura, una infraestructura nefasta y por supuesto un abuso de poder y de canibalismo audiovisual, capaz de engañar al más iluso de los usuarios.

Me parece deleznable no sólo la forma en la que se intentó llevar el festival "Fyre" acabo, sino también, la forma a la que su utilizó entre otros a los trabajadores de la zona.
Negocios arruinados, personas que durante mes y medio no cobraron, tras trabajar prácticamente veinticuatro horas seguidas y que nunca cobrarán. (O en el mejor de los casos alguna que otra indemnización).

Cientos de afectados por una fiesta exclusiva, por un fin de semana inolvidable que eso sí, nunca olvidarán, por ser la peor de sus pesadillas.

Como curiosidad, decir que Hulu ha sacado otro documental contando esta misma historia, sin tengo oportunidad creo que lo veré y lo comentaré aquí para que conozcáis mis impresiones.

En cuanto a este, (hablando ya de tecnicismos) posee un ritmo frenético por momentos, sobretodo al inicio, para hacernos partícipes de la locura que llevó a la creación del certamen que versaba a raíz de una plataforma para contratar artistas.

A medida que avanza el metraje, ese ritmo se va condensando, mezclado entrevistas con imágenes de archivo grabadas por los propios protagonistas, quienes fueron además, testigos de su locura grabándose en cada momento.

Sin ningún género de dudas este "Fyre" es digno de ser visionado, al menos, para que caigamos en la cuenta de que todos podemos ser víctimas de fraudes similares.

martes, 9 de abril de 2019

DOLOR Y GLORIA

Almodóvar, despierta normalmente odios y amores por partes igual.
A mi, he de confesar que me encanta en gran medida su filmografía (de la cuál sólo me queda por ver una película), creo que el título que hoy comento "Dolor y Gloria" (Ídem - Pedro Almodóvar (2019)) estaría en el top ten de su obra.

En ella podemos ver sus miedos, sus temores, su angustia vital, lo importante que es para él hacer películas, sus amores, sus desamores, esa dificultad que es para cada uno de nosotros el poder vivir.

Cuando veo una película (sin importar demasiado el género que sea) lo que busco es que me haga sentir emociones, ganas de reencontrarme con la cinta días después, que me haga pensar, reflexionar.
Sin embargo, "Julieta" (Ídem, - Pedro Almodóvar - (2016)) me gustó, pero no tanto, en esta "Dolor y Gloria" veo más sentimientos, veo mayor reflexión , veo otra cosa.

Me gusta cuando un director se abre en cuerpo y alma en aquello que quiere contar.
Su alter ego está construido de manera magistral por un Antonio Banderas (que probablemente ha hecho el mejor papel de su carrera). Un director de cine con miedo, depresión, rodeado de un mundo al cual ya no quiere pertenecer.
Se aleja de los medios, de las gentes, de todo lo que puede conllevar la palabra éxito.
Y es que éxito, aunque no sea relativo puede llegar a desequilibrar el ánimo, incluso puede llegar a ser una auténtica pesadilla.

Por otro lado tenemos las reconciliaciones, hay dos.

La primera de ellas con el actor protagonista de la película "Sabor", un filme rodado treinta años atrás y que se ha convertido en una película de culto.
Alberto Crespo interpretado por Asier Etxandía es una antigua estrella de cine que malvive en un chalet prestado a las afueras de Madrid.
Salvador, (Antonio Banderas) intentará retomar su antigua amistad con motivo de la proyección del éxito que les unió en la filmoteca.
Es entonces cuando la vida que les separó, vuelve a unirles.

Por otro lado está el otro de los reencuentros, el de Federico, el antiguo amor de Salvador. Quien por casualidad, ve en la Sala Mirador la obra "Adicción" interpretada por Alberto y escrita por Salvador quien no quiere aparecer como guionista.

La obra autobiográfica, hace ver el amor entre Salvador y Federico y la pérdida de aquella historia de amor por culpa de las circunstancias.

Esa misma noche, Federico, tras pedir el móvil de Salvador a Alberto, decide ir a visitarle.
Salvador, no se esperará ese encuentro que es nostálgico a la vez que el cierre de una etapa.

Luego están los recuerdos de Salvador, concretamente, con su madre, de joven, de mayor y de como ayudó a escribir y a leer a un albañil muy hábil (por otro lado con la pintura).

En esta película están los recuerdos de Pedro Almodóvar, (como comenté al inicio de este post) sus miedos, sus inseguridades, su carisma y su forma de ser un ser humano.
Es un escritor, un cineasta que no duda en desnudarse antes nosotros, su público.
Una cura de humildad, una lección narrativa, a finde cuentas, una lección de cine.

lunes, 8 de abril de 2019

US - NOSOTROS

De Jordan Peele, puedo decir que me fascina lo que hace.
Tiene tan claro el género de terror y como llevarlo acabo, que no le pongo ningún pero.
Ya en su anterior trabajo "Get Out" (Ídem - Jordan Peele (2017)), lograba crear una atmósfera y un halo de incomodidad que bien podría trasladarse a esta su segunda película como director.

En esta, una niña desaparece accidentalmente durante unas vacaciones. Concretamente, mientras acude a un parque de atracciones con sus padres.
Finalmente la niña es recuperada en la casa de los espejos. La niña se perturba al verse así misma, algo que es aparentemente normal debido al lugar donde se encontraba.

Tras este hecho, la pequeña sufre el síndrome del shock postraumático y se pasa un tiempo sin hablar, aunque logra recuperarse.
Años después, decide volver junto con su familia al mismo lugar.
Ahora es madre, está casada y tiene un par de hijos.
Todo transcurre con cierta normalidad hasta que un grupo de personas les acecha en su casa de veraneo.

Lo más sorprendente de estos individuos, es que son absolutamente parecidos a la familia en cuestión, y no sólo a ellos, sino también a todas las personas que habitan la tierra, puesto que son un reflejo de ellos.

Con este argumento que parece enrevesado (pero en realidad no lo es tanto - mundo real y mundo reflejado platónico). El director estadounidense no deja escapar ni un ápice dos de sus peculiaridades, la crudeza y en ocasiones la comedia.
Algo absolutamente necesario en el cine de terror actual.

Si bien todo funciona como un reloj (giro final incluido que bien podría llevarnos a una segunda parte) en esta "Us" hay un doble personaje que se COME (como se suele decir en estos casos) al resto de los personajes y ese el de Lupita Nyong'o; el cual le proporcionará una nueva nominación al Oscar, incluso me aventuraría a decir que puede que le proporcione su segunda estatuilla, aunque quizás sea un poco temprano para este tipo de pronósticos, pero ahí lo dejo.

Hace un par de semanas que he visto el film y aún me siguen rodando varias de sus secuencias por la cabeza y es que tanto el uso del tempo cinematográfico (concretamente el del género de terror) así como los giros de guión son la marca esencial de Peele, quien no se conforma con una primera idea, sino que busca la excelencia, algo que agradezco.

Con su anterior trabajo se llevó el Oscar al mejor guión original, algo que por supuesto es indiscutible.
En esta ocasión también se lo podría llevar; por qué no, puestos a soñar...


jueves, 4 de abril de 2019

COBRA KAI - TEMPORADA 1

Como comenté en anteriores ocasiones, me gusta navegar en las diferentes plataformas y echar un vistazo a las series que se están haciendo.
Meses atrás, me había llamado la atención "Cobra Kai", la serie basada en la saga "Kárate Kid" que causó furor a mediados de los años 80.

En esta "Cobra Kai", producida por YouTube, podemos reencontrarnos con algunos de los personajes principales de aquellas películas, cayendo el peso dramático en el perdedor Johnny Lawrence, un personaje venido a menos y afectado desde entonces, por aquel torneo que perdió a manos de su rival más directo Daniel Larusso.

Con un enfoque destinado a los adolescentes, la serie va de un lado para otro, donde las familias se ven entremezcladas en un amalgama de desdichas que les llevará al combate final (al igual que la primera de las películas de la conocida saga).

Y es que los tiempos han cambiado, Lawrence tiene un hijo con el que no se habla y Larusso otro hijo preadolescente y una hija de la misma edad (o similar) a la del hijo de Lawrence con un potencial atractivo para los chicos de su edad.

Entre medias, nos encontramos con Miguel. Un adolescente de ascendencia latina que pasa de ser un perdedor, al máximo exponente de Cobra Kai. Convirtiéndose así, en un reflejo de lo que Lawrence anhelaba de lo que hubiese llegado a ser su vástago.

Con episodios que rara vez sobrepasan los treinta minutos; "Cobra Kai" se hace amena, divertida y constantemente te apetece ver uno tras otro de los episodios, haciendo de su visionado rápido, ágil y distraído.
No esperemos encontrarnos una serie sesuda o complicada en su planteamiento, todo lo contrario, estamos ante una serie sin mayores planteamientos que el entretenimiento.

Aquí poco importan las tramas complicadas.

A a le gusta B pero hay un C entre medias (Historia adolescente)

E es enemigo de F , pero en el fondo se admiran (La relación Lawrence y Larusso) 

Y para no enrollarse la manta a la cabeza, cada una de las subtramas que se abren, se cierran con una facilidad tan pasmosa que es prácticamente previsible.

Poco importa, lo único que nos ofrece "Cobra Kai" es puro entretenimiento, algo que realmente, agradezco.

miércoles, 3 de abril de 2019

EL PISITO

No es de extrañar, que el problema de la vivienda sea un mal común en nuestro país; y es que ya lo era en la época del franquismo y lo es a día de hoy también.

Rafael Azcona, perspicaz, inteligente y testigo de su tiempo, supo captar esta problemática a la perfección en "El pisito" (Ídem - Marco Ferreri e Isidoro M. Ferry (1958)), que previamente había convertido en novela.

Y es que Azcona, tanto en sus guiones como en sus novelas, solía plasmar la realidad sobre unos personajes que bien o conocía o hacía por conocer.
Propios en sus textos, son concretas las descripciones de lugares de tertulia, de reunión, como bares, nombramientos de calles y muy probablemente (aunque lo desconozcamos con exactitud) nombres de personajes reales, excéntricos en muchos casos, pero en eso consiste la idiosincrasia española (no muy alejada de la italiana).

Marco Ferreri, el encargado de dirigir "El pisito" bien lo sabía.
Era consciente de los paralelismos que unían a Italia y a España únicamente separados por el mar Mediterráneo.
Ambos países pasaron por una dictadura, sus habitantes son pasionales y por mucho que nos pongamos egoístas y un tanto hipócritas.

Una vez vista "El pisito" bien podríamos estar viendo una película de Vittorio de Sica. Por la manera de narrar, de colocar la cámara o mismamente, plasmar la realidad.
(SPOILER); de hecho, para mi un momento álgido de la película es el del personaje de José Luis López Vázquez va caminando por un Madrid destartalado, postguerra Civil y acaricia un cachorro de perro con el que juguetean unos niños.

Ferreri, trasladó el neorrealismo italiano, convirtiéndolo a su manera en neorrealismo español, algo que también supo plasmar Luis García Berlanga, otro de los directores más inteligentes de los que ha dado este país.

Al igual que en "El verdugo" (Ídem, - Luis García Berlanga (1963)) del citado Berlanga, el paralelismo encontrado con el filme de Ferreri es de un tagline similar.

- Dos parejas dispuestas a hacer lo que sea con tal de conseguir una vivienda-. 

En la de Ferreri, (que es la que nos ocupa) Rodolfo y Petrita realizan un montaje para que el primero se case con la anciana, inquilina de un piso, con tal de tener el derecho a permanecer en la susodicha vivienda, y así, contar con un piso digno, próximo al centro de la ciudad.

Momentazos (SPOILER) hay en la película, con por ejemplo, en los que la anciana cuida de su joven esposo diciéndole que vista bien o dándole una especie de paga, y es que cuando la comedia (en gran medida surrealista) es buena, lo es de verdad.

lunes, 1 de abril de 2019

FUGA DEL BRONX

Querría que esta entrada hubiese pertenecido al mes de marzo; pero las cosas se van complicado y uno puede escribir cuando saca un hueco, así que ahora, a última hora de este lunes es cuando os comento la película que hoy nos ocupa, "Fuga del Bronx" ("Fuga dal Bronx" - Enzo G. Castellari (1983)).

Con un año respecto a su predecesora "1990: Los Guerreros del Bronx" ("1990: I Guerrieri del Bronx - Enzo G. Castellari (1982)); Castellari plantea una secuela rápida y poco pensada aprovechando el tirón de la primera parte.

Si bien, posee un argumento propio del western (género en el que se desenvuelve con soltura el cineasta italiano).
El personaje de Trash queda aún más desdibujado que en el anterior filme, convirtiendo la trama principal en una lucha de territorios para explotación inmobilaria, aniquilando así a los habitantes del distrito neoyorquino sin importar demasiado las consecuencias.

La muerte de los padres del protagonista por parte de esta corporación, bien podría haber sido un recurso propio del Spaghetti Western, donde el personaje principal a de impartir justicia o clamar venganza por la muerte directa de un ser querido (padres, mujer e hijos, etc).

Aprovechando este recurso que funciona como un reloj (dependiendo de los géneros en donde se emplee) en esta "Fuga del Bronx" creo que se piensa más en una fórmula de iconos y estética cinematográfica más que de un hilo argumental que me pueda personalmente atrapar.

Mark Gregory vuelve a estar al servicio de la historia (visiblemente más desmejorado) donde un final casi abierto habría hecho las delicias del personaje de Trash invitándonos a una tercera entrega.

En cuanto a la dirección de Casteralli es efectiva, precisa, con muchos recursos, con una situación de la cámara casi perfecta, que hace que la película crezca en efectividad, forma y planteamiento.

Creo que es necesario revisitar este tipo de cine. Como director aprendo muchos recursos tanto de dirección, como de guión.
La utilización de las cámaras lentas en momentos determinados funcionan, al igual que en la primera entrega, la música y el color van acorde con ese mundo apocalíptico planteado en primera instancia y que aquí nos vuelve a sumergir en ese futuro incierto e hipotético.