En la cuarta temporada de "Stranger Things" nos quedamos con un Vecna muy fortalecido que tenía entre otras cosas atrapada a Max y con el grupo de amigos más en problemas que nunca.
A esto, hay que sumar que el Upside down cada vez agarra mayor relevancia y que es muy probable que esta otra realidad pueda engullir a lo que se conoce como mundo real.
El gobierno, por su parte, parece haber querido que esto suceda y fija su empeño entre una cosa y otra en boicotear los planes del grupo de adolescentes (como pasa el tiempo, ya no son niños) para que no consigan evitarlo.
Además, obviando la trama principal de la serie, tenemos que hablar de otras como los problemas de identidad sexual de Will o como Hooper y Joyce parece que nunca se han dejado de querer o al contrario Nancy y Jonathan que piensan que lo mejor es dejarlo, ni siquiera darse un tiempo.
Todo parece encajar en este cocktail, mientras parece ser, que el mundo se acaba o al menos está próximo a hacerlo.
Quinta temporada de una de las series más exitosas de Netflix, que no cierra con la contundencia de sus predecesoras y que quizás se extienda en exceso en la duración de sus episodios, que por desgracia llegan a un punto que quizás esperábamos.
Para los amantes de esta serie puede que cumpla su cometido, así que como digo muchas veces, lo peor es que nunca se hubiese hecho, así que con eso me quedo.
Hay quienes piensan que podría haber durado más, a quien escribe estas líneas, sin embargo, le parece que como punto final (digamos a parte) está perfecto, teniendo en cuenta que quizás en quince o veinte años puede ser positivo retomarla, no lo sé, lo dejo caer.
El cierre (SPOILER) con una nueva generación de niños y niñas que puedan ser los futuros héroes en realidad es circular e interesante.
Si la veis empezado, debéis terminarla por completismo. (Para esas cosas soy un poco maniático, así es).


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