lunes, 3 de diciembre de 2018

LA CONQUISTA DE LA FELICIDAD

Uno tiene que mirar siempre a su alrededor. Tiene que saber ver más allá de un entorno cercano y considerar sus comportamientos y como estos pueden afectar a quienes le rodean.

Probablemente, hagamos sentir mal a nuestro entorno porque quizás nuestra infelicidad esté presente en nuestro día a día sin que nosotros mismos lo sepamos.

Recuerdo haber sentido una auténtica frustración cuando cumplí los treinta años. No era ni un mero reflejo de lo que quería llegar a ser.
No había cumplido mis metas profesionales, ni tampoco las personales.

A mi alrededor, amigos de la infancia y de la actualidad, se casaban, tenían hijos y poco a poco creaban núcleos familiares de los que yo, por mi lado, estaba muy lejos de llegar a construir.
Aquello me frustraba profundamente.

Han pasado cinco años de aquello y la culpa y el miedo siguen presentes en mi.

En muchas ocasiones, me alegro de haber recibido una educación cristiana en un colegio de los catalogados "de curas"; pero el sentimiento de culpabilidad y de castigo eterno que sufro a diario no me compensan en absoluto.
Me siento como una basura cuando no estoy trabajando, me siento culpable por sentirme bien, por divertirme, ¿eso es justo? ¿es lo que Dios quiere para mi? Creo que no.

Me da la sensación que ese ser omnipotente y omnipresente quiere lo mejor para mi y eso empieza con ser feliz conmigo mismo.
Bertrand Russell en su ensayo, nos da las claves de la infelicidad, ya que conociéndolas nos guiará el camino hacia la felicidad, aunque esta, en su plenitud siempre es inexistente.
A mi, por ejemplo, hay dos cosas que me rondan todo el día en la cabeza, el no tener trabajo y la consecuencia de la primera, no tener dinero.

¿Para qué se ha creado el dinero? Para tener tiempo libre. Cada vez valoro más tener tiempo libre.
Héctor, uno de mis mejores amigos, le pasaba lo mismo que a mi. No tenía tiempo libre.
Cuando se cambió de empresa no quiso negociar más salario, negoció tener más vacaciones.
Lo logró.

Y es que es muy importante conocernos a nosotros mismos y hacer de nuestro ocio una arma de descanso y de reflexión.
Ahora mimo estoy terminando de rodar una nueva película.
Son cientos los problemas que puede haber a la hora de producir algo y en muchas no soy capaz de desconectar de ellos incluso cuando duermo.
Me despierto entre pesadillas pensando que llego tarde a la citación o que he perdido tarjetas o materiales.

Goi, no para de decirme que no se puede vivir así, que hay que desconectar. Tiene razón.
"La conquista de la felicidad" empieza por uno mismo.
Sin duda, Goize, es la que guía mi destino y no para de inspirarme con sus palabras. - A ver Kiko ¿Cuántos años vamos a estar aquí? ¿Cuarenta más? De los cuales veinte vamos a estar cacharro. ¡No te agobies!

Goi es magia, felicidad y ganas de vivir. He empezado a leer sus libros, ¿qué mayor conquista puede haber que esa?
A mi ya me ha tocado la lotería. Por cierto el día quince, nos vamos a Londres.

miércoles, 7 de noviembre de 2018

THE WALKING DEAD - TEMPORADA 8


Este mes sí que he empezado fuerte, ya que me he dedicado a postear todos los días, algo que no hacía desde hacía años.

A pesar que mañana arranco una producción, he intentado organizarme de tal manera que pueda ir escribiendo post de vez en cuando.
A ver que sucede a partir de mañana.
Hoy me gustaría hablaros de esa serie que me muero por ver cada vez que sale y que espero pacientemente a que esté en Netflix. No es otra que "The Walking Dead".

Aunque actualmente la serie acaba de comenzar su novena temporada, aquí os quiero comentar su octava entrega.
En esta ocasión, la acción versa en el enfrentamiento entre Rick y Negan que parece no llegar a su fin.
Sobre este enfrentamiento hay mucho damnificados tanto directos, como indirectos.
Por un lado los habitantes de The Kingdom y de Hilltop que quieren vivir en paz y armonía (o al menos intentarlo) sin estar supeditados a las leyes y a las normas de The Saviors quienes ponen tributos y una especie de réditos a quienes extorsionan. 

Y es que en esta temporada de "The Walking Dead" estamos de despedida de alguno de los personajes míticos de la serie (SPOILER) ya que Carl el hijo de Rick, fallece tras ser mordido por un caminante mientras intentaba ayudar a un desconocido.
En el mundo postapocalíptico este donde se desarrolla "The Walking Dead" todos pueden ser víctimas voluntarias o no.

Ahora bien, me parece interesante la despedida de Carl, quien no duda (contando las horas de su muerte) escribir una carta de despedida a aquellos que le rodean incluidos Negan y Rick (su padre) instándoles a que firmen la paz.


Carl muere, los acontecimientos parecen precipitarse, no sé cuantas personas fallecen también, parece incalculable, pero al final, todo llega a su fin.

Rick y Michone, (líderes involuntarios o no) deciden perdonar la vida a un Negan rebelde, incluso, con el cuello recién cosido y tumbado sobre la cama de un improvisado hospital.

Perdonar la vida a alguien que ha sido lo más próximo a Satanás,  es algo que no ha gustado demasiado a los amigos de Rick. De hecho, Maggie y Daryl creen que sus amigos no han tomado una buena decisión, es más, según acaba la temporada da la sensación, que incluso son capaces de tomarse la justicia por su mano, algo que daría un giro inesperado a todo esto, porque... ¿quienes pasarían a ser los buenos?

Si tuviese que definir lo que me ha parecido esa octava temporada, diría que básicamente me parece una transición hacia otra cosa, hacia donde va a ir la serie a partir de ahora.
Muy probablemente, Carl no sea el único personaje que despidamos, creo que incluso Rick sea una de las próximas víctimas.
Algo que no me extrañaría, puesto que la serie, en cierta medida, está pidiendo a gritos un cambio de rumbo. Si tiene que ser, que así sea.


martes, 6 de noviembre de 2018

DIEZ

Hace unos meses tuve la ocasión de participar en un cortometraje titulado "Diez", donde su directora, Isabel Bernal,  debutaba en esto de la dirección por todo lo alto.

Reunió a un grupo de personas de su confianza y nos llevó a su pueblo, Sigüenza, donde se desarrollaba el susodicho cortometraje.

"Diez" es una historia de amor, desamor, de las segundas oportunidades en las parejas y de como a veces, nos equivocamos y buscamos una segunda oportunidad.

Y es que el perdón y la comprensión de quien tenemos al lado, también tiene cabida en este cortometraje, donde destacan la dirección de fotografía de Alberto Bang.

Y es que el DOP hace lo que tiene que hacer un buen director de fotografía, lucirse cuando se tiene que lucir y elegir la luz adecuada cuando debe de hacerlo. Excelente trabajo.

Una buena compensación lumínica en exteriores, con un raccord narrativo perfecto que es sin ningún género de dudas uno de los elementos clave en este cortometraje.
Alberto, aprovecha la luminosidad de la situación geográfica donde se sitúa la acción, atrapando así al espectador en una historia basada en los personajes.

Como experiencia vital, puedo deciros, que "Diez" me ha llenado mucho (todos los rodajes son especiales) pero me parece muy importante que la gente que está empezando marque el como se deben hacer las cosas y tomen conciencia que hay que profesionalizar el sector.

Isabel ha dado lo mejor de si. "Diez" es una ópera prima, puede tener sus aciertos o sus desaciertos, puede gustarte o no, pero cuando estudié cine me enseñaron una cosa .- Existen dos tipos de películas, las que se hacen y las que no se hacen. Y las segundas, tienen más valor que las primeras.

Este pequeño cortometraje ha salido del mundo de las ideas para ser una realidad y ya está cosechando sus primeros logros, un par de premios en el certamen "Amazing Shorts!" y la próxima semana podrá verse el próximo martes 6 en "Cortos con Ñ" (Lugar: "La escalera de Jacob" - c/Lavapiés 9) del inigualable José Luis Mora.

Así, que ahora sí que sí, Isabel Bernal, después de tanto esfuerzo te toca disfrutar.

lunes, 5 de noviembre de 2018

RICK AND MORTY - TEMPORADA 01

Últimamente veo bastante animación, pero no sé por qué, me cuesta visionar este género, aunque una vez me pongo a ello disfruto bastante.

Lo que hacía tiempo que no me ponía a hacer es el ver ex profeso una serie de estas características.
Diferentes amigos y conocidos no paraban de recomendarme fervientemente "Rick and Morty", una serie animada para adultos que sinceramente llamaba mi atención.

Ya vista puedo decir que es de lo mejor que he visionado en mucho tiempo. Y es que aparentemente se trata de una serie de humor (un poco gamberro) pero si logras ver más allá te das cuenta que hablan de tantos temas que es imposible hasta asimilarlos.

Paradojas espacio temporales,  el interior del cuerpo humano o universos paralelos tienen cabida en esta serie cuyos protagonistas son un abuelo y su nieto.

El primero es un científico loco y alcohólico que realiza inventos inverosímiles en su garaje y el segundo es un adolescente con todas las inseguridades que conlleva ese estado vital.

Pero si en algo se caracteriza "Rick and Morty" es sin ningún género de dudas por su guión.
Me daba la sensación de estar viendo la serie "Cosmos" pero explicada en clave de humor y para que gente como yo la entienda, aunque hay momentos en los que no me he enterado de nada.

Con esto me refiero a que hablan tan rápido, que las teorías y las resoluciones de las mismas van tan aceleradas, que es casi imposible saber a que se refieren en muchas ocasiones, con lo cual me hago un lío.

Si tuviese también que hablar de algún punto a favor sería la calidad del dibujo. Me da la sensación que a pesar de ser algo casi desdibujado, es en muchas ocasiones recurrente y eficaz, al igual que ocurre en otras series como "Padre de Familia" o "American dad" donde es tan importante el guión que apenas nos fijamos en el trazo de los personajes.

Como conclusión a esta entrada, puedo decir que me ha parecido sublime el cierre de esta temporada con el episodio "Ricksy Business" (haciendo un juego de palabras con la mítica película de Tom Cruise).
Además, al ser conclusivo cada uno de los episodios no esperaba que la serie tuviese el cierre que tiene, ahí lo dejo no quiero hacer SPOILERS.


domingo, 4 de noviembre de 2018

EL PAÍS DE LAS ÚLTIMAS COSAS

Todos los años cuando comienzo mi andadura lectora me propongo (al menos) el leer una novela de Paul Auster.
Últimamente ya no compro nada de manera compulsiva. Tampoco libros.
Sólo compro aquellos que me voy a leer. No veo sentido el hacer como antaño, que compraba y compraba novelas que jamás iban a pasar por mis retinas.

También, he intentado comprar novelas de segunda mano, así que al igual que el mejor de los buhoneros, dedico mi tiempo en mercados, ferias y tiendas de segunda mano en búsqueda de libros que esperan a volver a ser leídos.

Siguiendo estas premisas, a  lo largo de 2018 no había encontrado ninguna novela de Paul Auster que pudiese leer. Mi objetivo era toparme con "La trilogía de Nueva York" a un precio asequible. Sin embargo, el destino me hizo encontrarme con "El país de las últimas cosas", novela que hoy nos ocupa.

Para mi, una vez leída se trata de "El diario de Anna Frank" de Paul Auster. Empezando por el punto de vista del protagonista que siempre es en primera persona, así como la supervivencia de un personaje en un entorno hostil.
Poco tienen de distinto la Alemania Nazi de Frank a el mundo caótico en el que vive Anna, la protagonista de la obra del autor neuyorquino (otro paralelismo con el citado diario).

Y es que la lucha por la supervivencia en un entorno hostil, el no saber que va a ser de uno cuando pase el invierno o estar rodeado de personas que buscan lo mismo que tú, sobrevivir, son elementos que uno a de tener en cuenta si quiere sacar similitudes entre ambas obras.

Ahora bien, he estado leyendo opiniones sobre otros lectores y reseñas. Muchos dicen que "El país de las últimas cosas" es considerada como una obra de Ciencia ficción de su autor, aunque él, en ningún momento ha considerado dicha obra perteneciente a dicho género, sino que el país donde se ubica la novela, puede ser, por así decirlo la decadencia del mundo occidental donde vivimos.

Con todo es una novela de fácil lectura que invita a la reflexión. Me alegro haberme encontrado con este pequeño tesoro.


sábado, 3 de noviembre de 2018

PERDIDOS - TEMPORADA 3

Os mentí cuando dije que iba a hacer todo lo posible por escribir más líneas y más constantes en este blog.
Me molesta enormemente no ser fiel a mi palabra, pero la alineación en la que vivimos, o mejor dicho, el alineamiento al que nos someten para poder sobrevivir condiciona, sin quererlo nuestra existencia.

En los últimos tiempos he sufrido diversos reveses laborales que han hecho que cambie incluso mi forma de vivir.
Me he ido de mi casa y por supuesto esta situación ha modificado mi existencia.
Este mes comienzo una nueva película como coproductor y he organizado un festival de cortometrajes que me ha tenido absorbido. Además, si esto fuera poco estoy en la producción de otro certamen, donde entre otras cosas hago el primer corte de la sección documental ¡quién da más!

Pues la verdad es que no se puede exprimir el tiempo, tampoco el dinero, con lo cual no me queda otra que trabajar como un cabrón para poder salir adelante.

Ahora bien, metiéndonos de lleno en la tercera temporada de "Perdidos", creo que pocas veces he viso un episodio tan rompedor y tan espectacular como el primero de esta temporada conocido como "Historia de las dos ciudades".
En dicho episodio (SPOILER) vemos como lo antiguos habitantes de la isla conviven en una especie de comunidad y de armonía que se ve por así decirlo (estropeada) con la llegada de el avión siniestrado.
Es entonces cuando Ben, arma un dispositivo para adentrarse entre los miembros del accidente y sacar así la mayor información posible.

Una vez nos encontramos con este flashback entendemos más cosas y descubrimos en realidad quienes son los antiguos habitantes de dicha isla.
Y es que sin ir más lejos, los habitantes del islote (SPOILER) no son los miembros de la corporación Dharma sino que en realidad, son un grupo de insurgentes que también andaban por aquellos lares. Todo muy rocambolesco, ¿verdad?

Si esto fuera poco, tenemos que tratar también con diferentes subtramas que surgen en esta temporada. La primera de ellas y que llama especialmente mi atención es el doble juego que se trae Jack con los otros.
Llegando a formar parte de su comunidad, únicamente para sacar información (como podemos ver más adelante).
Importantes son también las visiones de Desmond y ese afán (involuntario dicho sea de paso) por salvar a Charlie de lo que parece ser una muerte segura.

Ahora bien, una vez concluida esta temporada de la serie, no sé muy bien por donde irán los tiros; ya que jugaremos con paradojas y suposiciones varias a ver si probablemente la cosa vaya a mejor y el devenir de los personajes sea (al menos convincente).
Hay sin embargo, otras cosas que han sucedido con las que me he quedado muerto, que así siga siendo.

Como dato, deciros que yo he estado viendo esta serie en Netflix y este mes han decidido quitarla de su catálogo, con lo cual, me veo en una encrucijada que no sé como voy a resolver, ¿dónde continuaré viendo "Perdidos"?
Igual vuelva a una de mis antiguas aficiones, comprar DVD's.
De vez en cuando volver al pasado es hasta bonito. 

domingo, 9 de septiembre de 2018

ÉBANO

Me gusta leer todo tipo de libros. 
De un tiempo a esta parte me había fijado en el escritor polaco Ryszard Kapuscinski. 
Premio príncipe de Asturias de las letras, su obra, se caracteriza por ser novelas de corte ensayístico sobre diversos temas que para mi, poseen un cierto interés, puesto que habla sobre temáticas que a priori desconozco.

"Ébano" es la primera de sus novelas que cae en mis manos. En ella, encontramos a un Kapuscinski viajero, investigador, e involucrado con África y su cultura.
Dentro de la citada obra podemos encontrarnos con pasajes que nos hablan de las costumbres, leyendas o mitos de las diferentes poblaciones africanas, así como las desigualdades sociales o las maneras de vivir.

Como es bien sabido por todos, África es un continente de contrastes. Sabanas, desiertos, pobreza y riqueza se entremezclan, en un amalgama incomprensible para la gran mayoría de las personas que habitan en una sociedad occidentalizada y consumista.

Para los africanos, el mero hecho de existir y de vivir ya es un síntoma de alegría, sin embargo para nosotros, en ocasiones, es incluso un sacrilegio. El africano tiene otras cosas más importante por las que preocuparse. Si nosotros (por poner un ejemplo) tuviésemos que atravesar caminos abruptos o un desierto durante dos horas para conseguir agua, muy probablemente, nuestra perspectiva del mundo (y de la vida) variaría por completo.
Y es en ese apartado donde el escritor polaco nos sitúa, en la diferenciación de los contrastes, de las desigualdades y donde la vida de las personas vale en función del color de la piel.

Cuenta como en África, dependiendo tu status social vivirás en un edificio más alto o más bajo (las corrientes de aire en zonas elevadas son cotizadas) o como convivir a ras de suelo entre insectos y ratones es lo más común sino tienes recursos.

En ese aspecto Kapuscinski era uno más. Él no vivía en un lugar acomodado, en un lujoso hotel donde viese la vida en África desde la distancia. Él, vivía en esos cuchitriles donde los mosquitos y su inseparable malaria conviven en un día a día insostenible, atroz.
De hecho, la descripción de los síntomas de esa enfermedad puede que sea, uno de los pasajes más angustiosos de la novela, puesto que el escritor describe como la sufrió y cuáles eran sus síntomas, atrapándonos en una situación incómoda e incluso asfixiante.

Por otro lado, están los diversos personajes que se encuentra a su paso, un excéntrico español (originario de Valencia) que crea su circo particular, para llamar la atención de los africanos mediante un silbato y así lograr fotos memorables. Un tuareg, o un indigente que se hace su amigo tras darle varias limosnas.

En África nunca estás sólo, siempre puedes estar acompañado. Al igual que en el mundo occidental todo se mide por el interés, en eso si que puede que nos asemejemos. Quizás, sea ese instinto de supervivencia innato en el ser humano, quizás sea eso que nos une, aunque por propia moral deberíamos mirar a África, ese terreno yermo en terreno, pero floreciente de culturas (algunas de ellas aún viven prácticamente en la prehistoria) que deberíamos esforzarnos en conocer.

Kapuscinski me ha cautivado, conmovido, emocionado. Sin esperarlo, se ha convertido en uno de mis escritores de cabecera y no tardaré demasiado en leerme otra de sus novelas.
Además, el ensayo de corte periodístico es un género al que deberíamos de recurrir habitualmente como lectores, puesto que se aprende sin quererlo, a marchas forzadas y es que la inercia del conocimiento es así, silenciosa, llenándolos por dentro.