La acción nos sitúa en Ohio a principios de los años noventa, concretamente en el año 1993.
Emily Dawson desaparece en extrañas circunstancias.
Aparentemente, su desaparición causa conmoción entre los habitantes de la localidad en la que reside, pero a medida que avanzan los meses muchos opinan arbitrariamente de su forma de vivir y de relacionarse, tratándola de buscavidas o incluso de tener prácticas no excesivamente decorosas.
Pero nada más alejado de la realidad, Emily ha sido secuestrada por Harry Coleman, un zapatero introvertido del que nadie sospecharía que pudiese hacer algo así.
En un sótano de su negocio, el hombre mantiene encerrada a Emily a la que ocultará bajo una rutina que por momentos llega a ser asfixiante para la joven, la cual, cree contar los días de su cautiverio de manera correcta, algo que Harry nunca le corroborará a pesar de saber que su cuenta es errónea.
A medida que pasan los días, las semanas y los meses, la relación de ambos personajes es cada vez más cercana a la par de distante, ya que Emily no entiende por qué Harry decide tenerla encerrada ya que ni siquiera tiene impulsos sexuales hacia ella.
Mientras, la esperanza de que la joven aparezca con vida se desvanece más y más a medida que pasa el tiempo.
Brillante obra que podéis aún disfrutar en el Teatro Pavón de Madrid en la que Víctor Palmero y Lucía Diez interpretan a Harry Coleman y a Emily Dawson en una función que mezcla montaje audiovisual y sonoro combinado con la propuesta teatral.
Todo en ella funciona, desde las confesiones de la protagonista a una cámara de vídeo, pasando por un sótano perfectamente atrezzado, así como la incomodidad de ver recluida a Emily con unas cadenas o a Harry arreglando cuidadosamente los remiendos de los zapatos que posteriormente vende.
Mientras, sus dos protagonistas, nos hacen navegar por una travesía de emociones que transitan en la inmensidad de su pensamiento, como si de un océano inabarcable se tratase.
Porque sí, Emily tiene un problema el de la falta de libertad, pero Harry por su parte lleva intrínseco en él el no haberse podido liberar de su verdadero yo, ese que no le deja vivir.
Aún podéis disfrutarla en el Teatro Pavón. Os la recomiendo fervientemente.


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