miércoles, 15 de marzo de 2017

"UNA PASTELERÍA EN TOKIO" Y SU EXTRAÑA CONEXIÓN CON "BRAINDEAD" DE PETER JACKSON

Dentro del basto catálogo de películas que tiene Movistar + mi novia y yo nos topamos con "Una pastelería en Tokio". Película aparentemente amable, que sinceramente, tenía ganas de ver.

La película cuenta la historia de Sentaro, el encargado de una pastelería especializada en Dorayakis.
Pronto, se verá desbordado por el trabajo y pondrá un anuncio buscando un ayudante.
De entre los posibles candidatos llama su atención una anciana llamada Tokue quien se ofrece insistentemente a Sentaro para trabajar junto a él.

En un principio el hombre rechaza la propuesta al ver a la mujer demasiado mayor, pero la insistencia de la anciana termina por convencerle.

Tokue es una experta en postres, sobretodo creando una masa a base de alubias llamada "An" que rellena los dorakaris.
Pronto el buen hacer de la anciana produce que la pastelería se convierta en un éxito y que se formen colas para comprar sus dulces.

(SPOILER) Una noche Sentaro recibe la visita de la mujer del propietario. Esta, le habla sobre Tokue y su procedencia.
La mujer le pregunta al hombre si se ha fijado en las manos de la anciana. Sentaro dice.- Sí, me ha dicho que ya está curada.

Es entonces cuando la mujer del propietario le dice a Sentaro que Tokue es leprosa y que vive en una zona restringida para leprosos y que no es aconsejable que trabaje en la pastelería ya que puede infectar a la gente.

Sentaro se muestra sorprendido y en shock sin saber realmente que hacer.

Llegado a este punto de la película, fue cuando mi cerebro empezó a explotar. ¿Una mujer leprosa haciendo dorayakis que luego la gente se come?

Esto da al menos para una plaga zombie como la de "Braindead". Porque sí amigos (SPOILER) en aquella película una anciana con infección zombie tenía una herida sulfuraba un líquido asqueroso que caía en el plato de otro comensal y así empezó parte de la plaga.

Fotograma de "Braindead"
Y es que "Una pastelería en Tokio" es una gran película y no va por esos derroteros sino por otros. Habla de la rendición, de las segundas oportunidades de como los problemas del pasado nos hacen ser como somos a día de hoy.
De como están estigmatizadas algunas personas por padecer ciertas enfermedades, y es que el mundo en el que vivimos es así.

A pesar que la película no se convirtiese en una de las mejores películas gore de todos los tiempos como es "Braindead, tu madre se ha comido a mi perro"; la japonesa "Una pastelería en Tokio" es una de esas películas que se deberían de estudiar en las escuelas de cine como ejemplo de cine moderno, destacando su minimalismo cinematográfico, sobretodo en cuanto a la economía del plano se refiere.

Sin embargo, mi cerebro sigue creyendo en la conexión existente con la película de Peter Jackson, en como ese guión en manos de otra persona se hubiese convertido en un festival de terror y vísceras; y es que echo de menos esos giros locos de los guiones de los 80 y los 90.

Ahora mismo el cine es correcto, amable y pocas veces deja espacio a historias como "La Noche del Cometa" o "The Stuff, la sustancia maldita".
Aunque todo vuelve, las modas vuelven y este cine, volverá.

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